Los “errores de escritura” no desaparecen en un disléxico adulto

Los “errores de escritura” no desaparecen en un disléxico adulto

Prefiero llamarlos “errores de escritura”. El término “faltas de ortografía” no me gusta. Me chirrían los oídos cada vez que escucho estas palabras. Está claro que si algo está mal escrito no es correcto, pero en el caso del disléxico no es por falta de conocimientos, de cultura, de estudio, …. Sino por una causa de origen neurobiológico que no podemos controlar. La dislexia es para toda la vida, no es algo que afecte solo en la niñez, por lo que cometeremos errores en la escritura de niños y de adultos.

Antes de publicar el libro Irun mi mundo al revés nunca se me había pasado por la mente enseñar mis “errores de escritura”. Siempre me he esmerado para hacerlos desaparecer, repasando miles de veces mis textos, con ayuda de correctores, borrando, arrancando hojas de los cuadernos, … mil truquillos que he ido creando para evitarlos, la famosa compensación, y si los cometía intentar borrarlos al instante, o que mis escritos de puño y letra solo fueran para mí.

Cuando preparaba mi primera presentación del libro Irun mi mundo al revés pensé que tenía que ayudar a esos niños y adolescentes que estaban pasado por lo mismo.  No quería que las presentaciones fueran para decir que había escrito un libro sobre dislexia. Quería que sirvieran de verdad para empatizar. Una primera toma de contacto con la dislexia, pero la dislexia de verdad. No la de manual aburrido que de poco sirve, y a la vista está.

Llegaría un día que estos niños y adolescentes serían adultos, y les seguiría pasando lo mismo, tendrían dificultades con la lectura y la escritura, pero nadie se atrevía a decirlo ALTO y CLARO. Y menos enseñar en público sus faltas de ortografía. No sólo pretendía que los disléxicos sintieran alivio al ver que no eran los únicos. Sino que sus padres, abuelos, tíos, profesores, … que asistieran a las presentaciones vieran como una persona adulta con estudios universitarios hacia las mismas faltas que sus hijos y alumnos. ¿Tenía sentido seguir machacándoles con lo mismo?

 

Me encantaría que vierais las caras de los niños disléxicos cuando enseño esta imagen* y la explico en las presentaciones. ¿Sabéis lo primero que hacen? Mirarse a sus padres directamente a los ojos y decirles: ¡ves eso es lo que a mí me pasa! Pero no os penséis que tristes. Sino todo lo contrario, entusiasmados al ver que una persona adulta, con estudios, con un trabajo con responsabilidades y que le gusta está diciendo que ella también se equivoca a veces y no lo puede evitar. Pero que no pasa nada, que por ello no es menos inteligente, y que está segura que en ningún caso nadie de la sala adeudado de su inteligencia.

Hoy quiero compartirlo con todo vosotros ¡Visibilidad a la Dislexia!

Irun mi mundo al revés, más que un libro, un MOVIMIENTO.

* Escribí esta frase en un post-it para que no se me olvidase y, después poder hacer un post en las redes sociales. Al cabo de unos días vi el post-it, no me acordaba que había escrito, lo leí y no entendí lo que había querido escribir a la primera. Lo volví a leer, y enseguida detecté errores frecuentes en la escritura de un disléxico: inventar e invertir.

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